Las reacciones adversas dependerán del tiempo del tratamiento y la dosis del fármaco que se aplique a cada paciente. Las menos comunes son: cambios en el ritmo cardíaco, aumento de la presión sanguínea, debilidad muscular, dolor muscular, pérdida de calcio, retención de líquido, adelgazamiento de la piel, enrojecimiento, retraso en la cicatrización, reacciones de hipersensibilidad, aumento en la sudoración, úlceras, hipo, convulsiones, euforia, insomnio, mareos, cefaleas, cambios de humor, depresión severa, irritabilidad, reacciones psicóticas, cataratas, glaucoma, protrusión del globo ocular, visión borrosa, inflamación del rostro, acné, desórdenes menstruales, desórdenes de la libido, aumento en el requerimiento de insulina o medicación antidiabética en pacientes diabéticos, síntomas de diabetes mellitus latente, reducción en la velocidad del desarrollo del feto o el menor, aumento de peso, activación de infecciones latentes, entre otras. Las más comunes pueden ser: dolor y/o enrojecimiento en la zona de la aplicación y decoloración de la piel o sequedad.