Consejos para bañar a un recién nacido 

Uno de los momentos que más ansiedad genera a los nuevos padres es el primer baño. ¿Estará el agua muy caliente? ¿Lo sujetaré bien? Es totalmente normal sentir miedo, pero te aseguramos que, con un poco de práctica esta actividad se convertirá en un momento mágico de conexión, relajación y mucho amor para ambos. 

 

La regla de ORO 

Antes de llenar la bañera, hay dos reglas de tiempo fundamentales que debes conocer: 

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda posponer el primer baño completo durante al menos 24 horas porque al nacer, el bebé está cubierto de vérnix caseoso, una capa blanquecina natural compuesta por lípidos y proteínas. Esta capa es una maravilla de la naturaleza, actúa como una barrera protectora que ayuda a regular la temperatura corporal, hidrata la piel y lo protege de infecciones. 
  • Mientras el cordón umbilical no se haya secado y caído (lo que puede tardar entre 1 y 3 semanas), NO debes sumergir al bebé en agua. Esto previene infecciones y ayuda a que el área cicatrice correctamente, así que opta por un baño de esponja (o paño suave) en una superficie limpia y cálida. 

Prepara el ambiente 

La habitación debe estar cálida, idealmente entre 22 y 24ºC para evitar que el bebé se enfríe al salir del baño y el agua debe estar tibia, no caliente. Para probar la temperatura introduce tu codo o la parte interna de tu muñeca en el agua, si la sientes caliente o fría, ajústala. 

Antes de empezar, ten listos los artículos para el post-baño: toalla, pañal Pompiglos, pomada y ropa limpia. ¡No debes dejar al bebé solo ni un segundo para buscar algo! 

El paso a paso para bañar al bebé 

  1. Usa un pañito suave solo con agua tibia para limpiar primero el rostro y los ojos (siempre del lagrimal hacia afuera). 
  1. Mantén al bebé envuelto y descubre solo la parte que vas a limpiar. Luego humedece un paño o esponja suave con agua y un jabón neutro especial para recién nacidos, límpiale suavemente pliegues (cuello, axilas, ingle). 
  1. Limpiar el área del pañal con nuestros Pañitos Húmedos Pompiglos Premium para una higiene profunda, pero suave gracias a su fórmula con Bisabolol y 0% alcohol. 

El cuidado post-baño 

Una vez limpio, envuelve inmediatamente al bebé en una toalla suave y con capucha. La pérdida de calor es rápida, así que hazlo con celeridad. 

No frotes su piel, sécala dando suaves toques, prestando especial atención a los pliegues para evitar la humedad que propicia irritaciones.  

Finalmente, una vez que la piel está completamente seca, aplica la Pomada Protectora Pompiglos en la zona del pañal. Esto creará una barrera aislante que protegerá su delicada piel de la humedad y el roce, luego coloca el pañal Pompiglos premium ultra seco, así garantizas confort total hasta el próximo cambio. 

¡Convierte los momentos de baño en el tiempo de calidad que te mereces con tu pequeño!