Sentirte estresada de manera puntual o frecuente puede hacer que la funcionalidad de las hormonas sexuales femeninas (estrógeno y progesterona) bajen sus niveles de producción ya que se ven interferidas por las señales de alerta que emite la hormona del estrés (cortisol) hacia todo el cuerpo.
La progesterona se encarga de preparar al útero para la fecundación y si no hay fecundación, baja sus niveles de producción para dar inicio a un nuevo ciclo menstrual. Si tus niveles de progesterona son demasiado bajos, tu regla podría retrasarse, ya sea por un par de días o un ciclo completo.
La producción de cortisol en niveles normales ayuda al cuerpo a lidiar con situaciones de peligro, supervivencia y a regular la inflamación, pero al elevarse puede debilitar el sistema inmune llegando hasta suprimir funciones esenciales como la digestión, la reproducción y el sueño.
¿Qué hacer si el estrés está afectando tu periodo?
- Practica técnicas de relajación: separa un tiempo de tu día 30 o 60 minutos para aprender y realizar diariamente respiración profunda, escribir un diario o salir a caminar.
- Reduce el consumo de cafeína y alcohol: Ambas sustancias pueden aumentar las concentraciones de cortisol en el cuerpo, puedes reemplazarlas tomando té de manzanilla o chocolate caliente.
- Prepara una rutina de descanso: Dormir es una de las mejores formas de bajar el estrés. Para lograr un descanso reparador es recomendable dormir entre 7-8 horas continuas, evitar comer y el uso de pantallas un par de horas antes de dormir.
Si bien el estrés puede ser una de las causas del retraso de tu periodo, debes considerar que también existen otras como los anticonceptivos, trastornos alimenticios, problemas de salud y el embarazo. Hacer seguimiento a tus estados de ánimo mediante notas o un diario te permitirán identificar mejor las causas de tu retraso menstrual.