Pasar varias horas frente a una computadora, mantener una postura durante mucho tiempo o trabajar bajo tensión puede generar rigidez en el cuello y los hombros. En algunas personas, esta tensión puede acompañarse de dolor de cabeza.
Por eso, hacer pequeñas pausas durante la jornada puede ser una buena forma de darle movimiento al cuerpo y evitar permanecer demasiado tiempo en una misma posición.
1. Inclinación lateral del cuello
Siéntate con la espalda recta y lleva lentamente la cabeza hacia un hombro, sin levantarlo. Mantén la posición durante unos segundos y vuelve al centro. Repite hacia el otro lado.
2. Rotación suave
Mira lentamente hacia un lado hasta donde resulte cómodo y regresa al centro. Después, repite hacia el lado contrario. Evita hacer movimientos bruscos o forzar el cuello.
3. Estiramiento de hombros
Lleva un brazo por delante del pecho y ayúdate con el otro para acercarlo suavemente hacia ti. Mantén unos segundos y cambia de brazo.
4. Círculos de hombros
Eleva los hombros suavemente, llévalos hacia atrás y después hacia abajo. Repite varias veces y luego cambia el sentido del movimiento.
5. Pausa y respiración
Después de los estiramientos, relaja los hombros, apoya los pies en el suelo y realiza algunas respiraciones lentas y profundas. Aprovecha este momento para alejar la mirada de la pantalla.
Estos ejercicios pueden ayudarte a incorporar movimiento a tu jornada, pero no sustituyen la evaluación de un profesional si el dolor de cabeza es frecuente, intenso, aparece de manera repentina o presenta otros síntomas.
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A veces, cinco minutos pueden ser suficientes para recordarte algo importante: tu jornada también necesita pausas.