Cuando la temperatura corporal de tu hijo se siente más caliente de lo normal, una de las primeras cosas que quieres saber es: ¿tiene fiebre?
Pero al momento de medir su temperatura pueden surgir dudas: ¿es mejor hacerlo en la frente, el oído, la axila o la boca? La respuesta depende del tipo de termómetro, la edad del niño y de seguir correctamente las instrucciones de uso.
Termómetro axilar
Es una opción práctica y frecuente en casa, especialmente para niños pequeños. Se coloca en la axila, procurando que el dispositivo esté correctamente ubicado y en contacto con la piel.
Termómetro frontal o temporal
Mide la temperatura en la frente y, dependiendo del modelo, puede utilizarse con o sin contacto. Es rápido y cómodo, aunque factores como el sudor, la temperatura del ambiente o una utilización incorrecta pueden afectar la lectura.
Termómetro de oído
Los termómetros timpánicos realizan la medición en el oído y ofrecen resultados rápidamente. Para obtener una lectura adecuada es importante colocarlos correctamente y comprobar las recomendaciones del fabricante respecto a la edad.
Termómetro oral
La medición se realiza colocando el termómetro debajo de la lengua. Puede ser una alternativa para niños que ya tienen la edad y capacidad para mantenerlo correctamente en esa posición. No es recomendable en bebés o niños pequeños que no puedan utilizarlo de forma segura.
¿Por qué pueden marcar diferente?
Es normal encontrar pequeñas diferencias cuando se utilizan distintos métodos. No conviene comparar directamente una medición axilar con una oral o frontal como si fueran equivalentes.
Lo más importante es utilizar correctamente el termómetro, seguir sus instrucciones y, además de la temperatura, prestar atención a cómo se encuentra tu hijo: su comportamiento, hidratación, respiración y estado general.
Cuando tu pequeño necesita alivio
Si tu hijo presenta fiebre y necesita alivio, Nodol Pediátrico puede ser una opción de acuerdo con su edad y presentación. Utilízalo siempre siguiendo la dosis indicada en el prospecto o las recomendaciones de un profesional de salud.
Y recuerda: si la fiebre es persistente, el niño es muy pequeño o presenta otros síntomas que te preocupan, consulta con un profesional de salud.