Durante las primeras semanas del embarazo, el desarrollo del bebé avanza a un ritmo acelerado, incluso antes de que muchas mamás sepan que están esperando. El tubo neural, que dará origen al cerebro y la columna vertebral del bebé, se forma entre los días 21 y 28 después de la concepción.
En ese momento, muchas mujeres todavía no han confirmado su embarazo, por eso, preparar tu cuerpo con anticipación es una de las acciones más importantes.
Los nutrientes clave en la etapa de planificación
- Ácido fólico: Es el nutriente más recomendado en la etapa preconcepcional. Su función principal es reducir el riesgo de defectos del tubo neural, como la espina bífida, que se forman en las primeras semanas del embarazo.
Los especialistas recomiendan iniciar su consumo al menos tres meses antes de buscar el embarazo, precisamente porque sus niveles en el organismo necesitan tiempo para estabilizarse y estar disponibles cuando el cuerpo más los necesite.
- Hierro ferginate: Durante el embarazo, el volumen de sangre aumenta considerablemente y con él la demanda de hierro. Si llegas a esa etapa con reservas bajas, el riesgo de desarrollar anemia ferropénica es mucho mayor, lo que puede traducirse en fatiga extrema, mareos y complicaciones tanto para ti como para el bebé.
- DHA de microalgas: Este nutriente apoya la formación del cerebro y la retina del bebé. Su acumulación en el organismo materno es un proceso gradual, lo que significa que iniciar su consumo antes del embarazo permite que tus niveles estén óptimos justo cuando el desarrollo neurológico del bebé empiece a acelerarse.
Cada cápsula Fortalex contiene ácido fólico, 200 mg de DHA de microalgas y hierro ferginate, que se absorbe fácilmente sin molestias digestivas ni sabor metálico, junto a 21 nutrientes que refuerzan tu organismo desde la planificación.
¿Cuánto tiempo antes debo empezar a suplementarme?
La recomendación general es iniciar la suplementación preconcepcional al menos tres meses antes de empezar a buscar el embarazo. Sin embargo, cada cuerpo es diferente y lo más importante es consultar con tu médico o ginecólogo para que evalúe tu situación particular y te oriente sobre la dosis y el momento ideal para comenzar.