“Abrígate bien para que te baje la fiebre”
Era uno de esos consejos que pasaban de generación en generación. Sin embargo, cuando tenemos fiebre, abrigarnos demasiado puede aumentar la sensación de calor y malestar. Lo recomendable es mantener una temperatura agradable y utilizar ropa ligera y cómoda.
“Un baño de agua fría y se te pasa”
El agua muy fría puede provocar escalofríos, haciendo que el cuerpo genere más calor. Para ayudar a controlar el malestar, es preferible optar por agua tibia y evitar cambios bruscos de temperatura.
“Ponle una papa en la frente”
Un clásico de los remedios caseros. Pero, aunque la tradición diga lo contrario, no hay evidencia de que colocar una papa sobre la frente reduzca la fiebre.
Una compresa fresca puede brindar sensación de alivio y comodidad, pero no sustituye el tratamiento adecuado.
“Que sude la fiebre”
La idea de “sudar la fiebre” también forma parte de los remedios de antes. Hoy sabemos que lo importante es mantener una buena hidratación, descansar y evitar el exceso de calor.
“Dale algo para que se le baje”
Cuando la fiebre está acompañada de malestar, existen medicamentos que ayudan a reducirla y a aliviar los síntomas.
NODOL, a base de ibuprofeno, ayuda a reducir la fiebre y aliviar el dolor. Además, su presentación líquida en Stick Pack y su sabor a fresa permiten tomarlo directamente, sin necesidad de agua.
La ciencia cambia, pero el objetivo es el mismo
Nuestras abuelas buscaban aliviar el malestar con lo que tenían a su alcance. Hoy contamos con más información para distinguir entre una tradición y una recomendación respaldada por la ciencia.
Ante la fiebre, descansar, mantenerse hidratado y utilizar el tratamiento adecuado puede ayudar a sentirse mejor. Si la fiebre es muy alta, persiste o aparece junto con otros síntomas preocupantes, es importante consultar con un profesional de salud.