Una infección urinaria puede comenzar de manera aparentemente sencilla. El problema aparece cuando los síntomas se ignoran y la infección continúa avanzando.
No atenderla a tiempo puede permitir que pase de una zona del sistema urinario a otra y, en algunos casos, llegue hasta los riñones.
Una infección puede avanzar
Muchas infecciones urinarias comienzan en la parte inferior del sistema urinario (uretra y vejiga).
Si una infección permanece sin recibir el tratamiento adecuado, las bacterias pueden desplazarse desde la vejiga hacia los uréteres y llegar a los riñones.
Es entonces cuando puede desarrollarse una infección renal o pielonefritis.
Esto explica por qué una molestia que inicialmente parecía estar limitada al momento de orinar puede terminar provocando un cuadro mucho más intenso.
Cuando el problema llega a los riñones
Una infección renal puede hacer que la persona se sienta considerablemente más enferma.
Pueden aparecer fiebre, escalofríos, dolor fuerte en la espalda o en uno de los costados, náuseas, vómitos y un malestar general importante.
Estas señales no deberían esperar a que desaparezcan por sí solas.
Cuando una infección urinaria viene acompañada de fiebre o dolor en la zona de los riñones, la atención médica debe ser prioritaria.
¿Por qué no conviene esperar?
Porque cuanto más tiempo permanece una infección sin el tratamiento adecuado, mayor puede ser el riesgo de que se complique.
Una infección renal puede, en casos graves, pasar al torrente sanguíneo y provocar una infección generalizada, conocida como sepsis.
No significa que todas las infecciones urinarias vayan a llegar a ese punto. Pero sí demuestra por qué una infección no debe tomarse a la ligera cuando los síntomas empeoran.
Tampoco es buena idea automedicarse
Cuando aparece una molestia, algunas personas recurren directamente a medicamentos que ya habían utilizado anteriormente.
Pero una infección puede necesitar un tratamiento diferente dependiendo de su causa.
Además, utilizar antibióticos sin indicación profesional puede contribuir al problema de la resistencia bacteriana y hacer más difícil tratar determinadas infecciones en el futuro.
La decisión sobre qué medicamento utilizar y durante cuánto tiempo debe quedar en manos de un profesional de salud.
Hay señales que no conviene esperar
Si una persona presenta molestias urinarias y posteriormente aparecen fiebre, escalofríos, dolor en la espalda o el costado, náuseas o vómitos, es importante buscar atención médica.
También debe consultarse cuando las molestias son persistentes, empeoran o vuelven a aparecer con frecuencia.
La idea no es esperar a que el dolor sea insoportable para actuar.
Prevenir antes de llegar a ese punto
Atender una infección cuando aparece es una cosa. Prevenir las molestias urinarias es otra. Por eso, además de actuar ante los primeros síntomas, existen opciones que pueden formar parte de una rutina preventiva.
Urical contiene extracto de arándano y probióticos y está orientado a la prevención de molestias urinarias.
Esto no significa que pueda reemplazar un tratamiento. Si ya existe una infección, especialmente cuando aparecen señales de alarma, lo correcto es consultar y seguir las indicaciones de un profesional.