Primer periodo: Lo que nos hubiera gustado saber 

La primera menstruación es un momento que ninguna de nosotros olvida. Para algunas llegó en medio de una clase de educación física, para otras un fin de semana en familia, y para muchas estuvo acompañada de una mezcla de susto, confusión y un mar de dudas. 

Hoy echamos la vista atrás para repasar todo aquello que nos hubiera encantado que nos dijeran a los 12 o 13 años, para haber vivido ese debut menstrual con mucha más tranquilidad y menos tabúes. 

 

Tus emociones van a cambiar (y se vale no entenderlas) 

Nadie nos advirtió que unos días antes podíamos sentir ganas de llorar viendo un comercial de perritos o una frustración enorme porque no encontrábamos qué ponernos. Si nos hubieran explicado que las hormonas estaban empezando a jugar en nuestro cuerpo, nos habríamos ahorrado mucha culpa. Sentirse rara o sensible es parte del paquete. 

 

Los cólicos existen, pero no tienes que soportarlos 

Sentir esos tirones o pinchazos en el vientre bajo por primera vez puede asustar, pero hay dos grandes aliados que ojalá hubiéramos conocido desde el día uno: 

  • El superpoder de la compresa caliente Actifem: El calor ayuda a relajar los músculos del útero, aliviando la tensión y dándote una sensación de alivio casi instantáneo. Es como un abrazo tibio para tu cuerpo. 
  • La efectividad de las cápsulas blandas Actifem: Cuando el dolor no te deja concentrarte en el colegio o te quita las ganas de salir con tus amigas. las cápsulas blandas combaten el dolor menstrual, haciendo que el alivio llegue rápido para que tu primer periodo (y los que le siguen) no te detengan. 

 

Hablarlo te quita un peso de encima 

Compartir historias, tips y curiosidades con tus amigas o con una mujer de confianza vuelve todo el proceso mil veces más ligero. 

 

Conclusión:  

Si pudieras viajar en el tiempo y abrazar a esa niña que vio su primera mancha en la ropa interior, seguro le dirías que respire profundo, que todo va a estar bien y que su cuerpo es asombroso. El primer periodo es solo el inicio de una larga relación con tu propio ciclo.  

Aprender a escucharlo y cuidarlo es el verdadero secreto para vivir tu feminidad con total libertad desde el primer momento.