¿Protector solar en invierno? Sí, tu piel sigue recibiendo radiación UV

Hace frío, el cielo está gris y el sol apenas se siente. Parece el momento perfecto para guardar el protector solar hasta el verano, ¿cierto? Ese es precisamente el error.

La temperatura y la radiación ultravioleta son cosas distintas. Los rayos UVA están presentes durante todo el año y forman parte de esa exposición silenciosa que la piel acumula día tras día. Por eso, el protector solar en invierno merece el mismo espacio en la rutina que durante los meses de calor.

Y los días nublados tampoco son un descanso para la piel. Las nubes reducen la luz visible, pero no bloquean por completo los rayos UV. Dato curioso: un día fresco y gris aún implica exposición ultravioleta, aunque no exista esa sensación típica de “sol fuerte”.

¿Pasar el día dentro de casa resuelve el problema? No del todo. Los rayos UVA atraviesan los cristales, por lo que manejar o trabajar durante horas junto a una ventana también suma exposición.

Con las pantallas ocurre algo diferente. Celulares y computadoras emiten luz visible, incluida una pequeña cantidad de luz azul, pero su impacto sobre la piel es mucho menor que el del sol. La atención debería estar, sobre todo, en la luz natural que entra por las ventanas mientras se trabaja frente a ellas.

Por eso funciona mejor pensar en el FPS diario como un hábito y no como un producto de temporada.

Aplicar Solaris cada mañana ayuda a mantener la piel protegida frente a la exposición cotidiana. Su propuesta de doble protección y principios activos micronizados está pensada para acompañar una rutina de cuidado de la piel diaria cómoda, dentro y fuera de casa.

¿La recomendación práctica? Deja Solaris junto a los productos que usas cada mañana. Verlo ayuda a recordar el paso más importante: aplicar protector solar todos los días, esté despejado, nublado, haga frío o calor.

Convierte Solaris en parte de tu rutina y dale a tu piel la protección que se merece los 365 días del año.