Esa sensación de vivir en una montaña rusa emocional tiene una explicación biológica muy real y se llama fluctuación hormonal.
A lo largo de nuestro ciclo menstrual, nuestro cuerpo experimenta un constante sube y baja de sustancias químicas que impactan directamente en cómo nos sentimos. ¡Aquí te contamos cómo funciona!
Las conductoras de tus emociones
Durante un ciclo menstrual promedio que dura alrededor de 28 días, hay dos hormonas principales que lideran el juego: los estrógenos (la hormona de la energía y la felicidad) y la progesterona (la hormona del relax, pero también de la melancolía).
A medida que avanzan las semanas, sus niveles cambian de forma drástica, afectando la producción de serotonina y dopamina (los neurotransmisores encargados de regular nuestro estado de ánimo).
El mapa semana a semana
Fase 1 – Los días de la regla: Al inicio del periodo, tanto los estrógenos como la progesterona están en su punto más bajo. Es normal que te sientas cansada, más sensible o con ganas de estar tranquila en casa. A medida que el sangrado disminuye, los estrógenos empiezan a subir y tu energía regresa.
Fase 2 – Antes de la ovulación: Los estrógenos suben a su punto máximo. Durante esta fase te sientes radiante, con la mente clara, sociable y con la energía a mil. Es el momento del mes donde el humor suele estar más estable y positivo.
Fase 3 – La fase lútea y el temido SPM: Después de ovular, los estrógenos caen en picada y la progesterona toma el control. Si no hay embarazo, hacia el final de esta fase ambas hormonas caen bruscamente. Esta desconexión química es la responsable del Síndrome Premenstrual (SPM): irritabilidad, ansiedad, antojos de dulce, llanto fácil y esa sensación de que todo te molesta.
Consejos para bajarte de la montaña rusa
Aunque no podemos evitar que las hormonas hagan su trabajo, sí podemos aprender a convivir con ellas para que no saboteen nuestro mes:
- Lleva un registro de tu ciclo
Saber exactamente en qué fase estás te da superpoderes. Si sabes que estás en tus días premenstruales, entenderás que esa tristeza o enojo es temporal y hormonal, restándole drama a la situación.
- Aliméntate de forma saludable
En la fase lútea, los antojos de azúcar echan más leña al fuego de la irritabilidad. Opta por carbohidratos complejos, alimentos ricos en magnesio (como el chocolate negro) y mantente hidratada.
- No sumes dolores al mal humor
Estar lidiando con cambios de ánimo y, además, tener que soportar cólicos menstruales intensos es la receta perfecta para pasar un mal día. Las cápsulas blandas de Actifem te ayudan a aliviar los dolores rápido para que el malestar no sea una razón más para estar sentirte mal.
- Sé amable contigo misma
Hay días para comerse el mundo y días para descansar. Escucha a tu cuerpo y no te exijas estar al 100% de positividad todo el tiempo
Conclusión: Tu ciclo no es tu enemigo
Tu cuerpo es una máquina perfecta que trabaja las 24 horas del día, y esos cambios de humor no son un defecto, sino el reflejo de tu propia naturaleza. La próxima vez que sientas que la montaña rusa se sale de control, respira profundo, dale a tu cuerpo el descanso que te pide y recuerda que cada fase tiene un propósito.
Con un poco de paciencia, autoconocimiento y Actifem cápsulas blandas en tu cartera para olvidarte del dolor, ¡estás más que lista para transitar cualquier día de tu ciclo menstrual!