Gripe, resfrío o incluso una simple congestión: cuando te sientes mal, lo último en lo que piensas es en tu cepillo de dientes. Pero deberías, porque aunque te recuperes rápido, los gérmenes siguen ahí… en las cerdas.
¿Te suena exagerado? No lo es. Las bacterias y virus pueden quedarse en tu cepillo por días. Y si sigues usándolo después de estar enfermo, es como volver a invitar al virus a tu boca.
Un dato sorprendente es que el ambiente húmedo del baño, más la poca ventilación de los vasos donde guardamos los cepillos, es ideal para que esos microbios sigan activos. Por eso, si tuviste gripe o resfrío, lo más seguro es cambiar tu cepillo dental una vez que te sientes mejor.
Y mientras tanto, ¿cómo cuidarlo? Enjuágalo bien después de cada uso, sacude el exceso de agua y déjalo secar al aire, en posición vertical y sin cubrirlo. Nada de funditas plásticas ni tapitas que atrapan la humedad. También puedes desinfectarlo sumergiéndolo un par de minutos en enjuague bucal con alcohol. Fácil y efectivo.
En Foramen, diseñamos cepillos con filamentos suaves que cuidan tus encías incluso cuando estás con defensas bajas. Y como tienen precios accesibles, cambiarlos después de una enfermedad no duele… ni al bolsillo ni a tu boca.
¿Te estás recuperando de un resfrío? Esta es tu señal: cambia tu cepillo hoy mismo.
Tu sonrisa merece empezar de nuevo con una higiene completa.
Todo lo que necesitas para cuidar tu sonrisa, Foramen lo tiene.